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A todas las víctimas de violencia doméstica, delitos sexuales y
maltrato a menores. La parte perjudicada que se siente
fuerte emocionalmente es un (a) mejor testigo para el Estado y
se minimiza la revictimización que en muchas ocasiones
representa el proceso judicial en el tribunal. El
ayudarles a sentirse protegidos (as) les devuelve la confianza
que necesitan para encarar a los (as) ofensores (as y de esta
forma completar el proceso judicial, incrementando la
posibilidad de que el (la) ofensor (a) sea responsabilizado (a)
por sus delitos.
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Cuando ocurra un caso de violencia doméstica, delitos sexuales o
maltrato a menores, notifique de inmediato a la Policía de
Puerto Rico o a la Policía Municipal, quienes luego de realizar
la investigación, llevarán la querella ante un fiscal que
procederá a levantar el expediente, ordenar que se sometan los
cargos correspondientes y a solicitar una Orden de Protección
cuando proceda. También se referirá a la víctima al
Técnico (a) de Asistencia a Víctimas, para que se le ofrezca
todos los servicios de apoyo que fueran necesarios y se le
explique el proceso judicial en el que habrá de participar.
Dicho personal especializado habrá de acompañar y representar a
la víctima en todas las etapas procesales del caso.
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